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Mamoplastia

Los senos o mamas representan para la mujer un símbolo importante de su femineidad. Poseen un atractivo sexual muy particular por lo que constituyen unas de las partes del cuerpo donde se centra la mayor parte de su sensualidad y belleza. Éstas sufren muchos cambios durante el crecimiento, pubertad, embarazo, lactancia y por cambios de peso a lo largo de la vida.Estas modificaciones en su tamaño, forma, posición y firmeza, tienen gran impacto en la autoestima de la mujer y por ende en su autoimagen corporal.

Debido a que las mamas son tan importantes en nuestro concepto de belleza femenina, la cirugía estética mamaria o Mamoplastia es una de las intervenciones quirúrgicas más frecuentemente realizadas en cirugía plástica. Existen diferentes tipos de cirugías estéticas mamarias, y tienen como fin común la búsqueda del embellecimiento mamario, realizando cambios en su tamaño o volumen, forma, firmeza y suspensión de las mismas. Son procedimientos quirúrgicos ambulatorios, realizados bajo anestesia general, donde se emplean técnicas especializadas que permiten lograr grandes cambios en las mamas, evitando secuelas como alteraciones en la sensibilidad mamaria o capacidad para la lactancia materna a futuro.

Las cirugías estéticas mamarias deben ser individualizadas para cada paciente, puesto que cada cuerpo es diferente y único, por ello es que es muy importante acudir a consulta donde el cirujano plástico evaluará el tamaño y la forma de las mamas, la firmeza de la piel y su estado de salud en general, además de complementar su evaluación con estudios de imágenes como el ecosonograma mamario o mamografía, para así precisar o determinar cual tipo de procedimiento quirúrgico a realizar en cada caso específico y descartar la presencia de alteraciones benignas o malignas en el tejido mamario.

Casos de Antes y Después

De manera práctica podemos clasificar las Mamoplastias en tres tipos:

Mamoplastia de Aumento

La Mamoplastia de aumento o aumento mamario, es un procedimiento, en el que se busca mejorar el tamaño o volumen y la forma de la mama, por medio de la colocación de un implante o prótesis mamarias, obteniendo excelentes resultados y gran satisfacción de las pacientes, de manera segura, siendo realizada sólo por cirujanos plásticos calificados.

El implante mamario puede ser colocado detrás de la glándula mamaria (técnica prepectoral, subglandular o retroglandular), por detrás de la fascia muscular pectoral (técnica subfascial), por detrás del músculo pectoral mayor (técnica retropectoral, submuscular o retromuscular) o en un espacio creado combinando el espacio pre y retropectoral (técnica biplanar).

Las incisiones en piel son pequeñas y permiten el abordaje de los tejidos para poder introducir las prótesis. Por lo general son ubicadas en el margen o borde de la aréola, en el surco submamario, en la axila, en la cicatriz umbilical (técnica transumbilical o TUBA), o también pueden no existir incisiones a nivel mamario cuando la Mamoplastia es combinada con una Abdominoplastia o Dermolipectomía abdominal (TABA), ya que el implante puede ser colocado por vía abdominal. El tipo de técnica y abordaje a realizar va a depender de varias características anatómicas, juicio y criterio quirúrgico del cirujano y deseos de cada paciente.

 Los implantes pueden ser redondos o en forma de lágrima (anatómicos), de superficie lisa, rugosa (microtexturizada) o de poliuretano, de diferentes dimensiones o volúmenes, perfiles, y rellenos de solución fisiológica, hidrogel, gel de silicone cohesivo o altamente cohesivo.

Los principales factores a tomar en cuenta para escoger la prótesis con las dimensiones y características idóneas para cada paciente son: tamaño de la aréola y mama, presencia o no de asimetrías en el tejido mamario, anchura del tórax, posición de la mama, elasticidad de la piel y consistencia de la glándula mamaria, entre otros detalles y dimensiones corporales. Es importante seleccionar el tipo y tamaño de implante que nos permita obtener un resultado estético armónico con el resto del cuerpo, lo que se traduce en un busto bello y sensual, que perdure en el tiempo.

La cirugía de aumento mamario por lo general se realiza de manera ambulatoria, bajo anestesia general y puede estar acompañada de molestias o dolor de leve a moderada intensidad, durante los primeros días postoperatorios. La mayoría de estas molestias se controlan bien con medicación prescrita vía oral, y el paciente podrá volver al trabajo o rutina en pocos días, dependiendo de la actividad que realice y de su recuperación.

Al igual que cualquier otra cirugía, la Mamoplastia de aumento no esta exenta de complicaciones, pero afortunadamente solo se presentan en un pequeño porcentaje de los casos, puesto a que cada organismo reacciona de manera diferente. Estas pueden ser: Hematomas o acumulación de sangre en los tejidos o espacio donde se coloco el implante, apertura o dehiscencia de la herida, contractura capsular o infección.

Actualmente existen otros métodos para lograr el aumento mamario con la utilización de la grasa o tejido adiposo del mismo paciente, obtenida de otra parte de su cuerpo por medio de una Liposucción. Luego de ser procesada la grasa es colocada o infiltrada en la región mamaria (Lipoinyección mamaria), consiguiendo un aumento del tamaño y volumen de la mama de manera segura, con el propio tejido o células del paciente, y con el beneficio adicional de poder conseguir durante el mismo acto quirúrgico una mejoría de su contorno corporal en las zonas donde se realizó la liposucción. Esta técnica se esta realizando cada vez más a nivel mundial, obteniendo muy buenos resultados estéticos como reconstructivos, cuando esté indicada su realización.

Mamoplastia de Suspención

La Mastopexia es un procedimiento quirúrgico en el cual se elevan, suspenden y reafirman los tejidos mamarios, para corregir o mejorar la forma y caída (ptosis) de las mamas, además de corregir la posición, altura, tamaño y forma del complejo aréola-pezón, con resultados estéticos muy satisfactorios, recuperando el aspecto y firmeza juvenil de la mama.

La cirugía de reafirmación mamaria se realiza de manera ambulatoria, bajo anestesia general, con pocas molestias o dolor de leve a moderada intensidad en el postoperatorio. Está acompañada con grados variables de inflamación dependiendo de la respuesta de cada organismo, con trastornos temporales en la sensibilidad en mamas, y el paciente podrá volver al trabajo o rutina en pocos días, dependiendo de la actividad que realice, y de su recuperación.

Las incisiones en la mama van a variar en base a el grado de ptosis o caída de la glándula mamaria, la cual puede ser de leve, modera a severa, y de la cantidad de tejido a resecar, reafirmar o elevar. Las incisiones pueden ir alrededor de la aréola (pexia periareolar) en casos de caídas leves, incisiones en forma de chupeta, con un componente alrededor de la aréola y otro vertical en el polo inferior de la mama (técnica circumvertical) en caídas moderadas, o incisiones en forma de “T o mini T invertida” en aquellos casos en que la mama esté muy caída. Durante los primeros días después de la cirugía las cicatrices tienden a ser rosadas o estar algo enrojecidas, pero a mediada que van ocurriendo todos los fenómenos que acompañan a una cicatrización normal, las cicatrices van cambiando de color y toman un aspecto y color normal o muy parecido a el resto de la piel de la región.

Afortunadamente actualmente disponemos de varios métodos como el uso de cremas e incluso la tecnología láser como complemento en algunos casos, para mejorar el aspecto y resultado final de las cicatrices. Cuando la mama, además de caer por diversos motivos o causas ha perdido o posee poco volumen, se puede también colocar un implante mamario, para rellenar y mejorar la forma de la mama. Es importante tomar en consideración que los implantes mamarios independientemente de su tamaño, no reafirman, elevan, ni corrigen la caída del tejido mamario. Éstos solo le aportan volumen a la mama, el que se pudo haber perdido por cambios de peso, embarazo o lactancia materna.

En vista de que la anatomía mamaria es muy variable, es importante acudir a la consulta, donde el cirujano plástico evaluará el tamaño, forma, firmeza de la piel, grado de caída o descenso de los tejidos, estado general de salud, junto a estudios complementarios de imágenes como ultrasonido o ecosonograma mamario y/o mamografía, para así poder determinar cual procedimiento esta indicado en cada paciente, descartar la presencia de alteraciones benignas o malignas en el tejido mamario, que ameriten o hagan necesario complementar la cirugía con otra intervención.

La Mastopexia o suspensión mamaria igual que cualquier otra cirugía, no esta exenta de complicaciones, pero afortunadamente solo se presentan en un pequeño porcentaje de los casos, puesto a que cada organismo reacciona de manera diferente. Estas pueden ser: Hematomas o acumulación de sangre en los tejidos, apertura o dehiscencia de las heridas, cicatrices inestéticas, contractura capsular (en aquellos casos en los que requieran ser colocados implantes mamarios) o infección.

Mamoplasatia Reductora

El propósito de esta intervención es la reducción y remodelamiento de las mamas de gran tamaño o hipertróficas, colocando el complejo aréola-pezón en una posición correcta, además de reducir el tamaño, peso y volumen de la mama.

La hipertrofia mamaria o mamas muy voluminosas pueden ser producto de origen genético, hormonal y/o exceso de peso, y pueden aparecer después de la pubertad, el embarazo o como resultado de la edad. Los estudios de imágenes como el ultrasonido o ecosonograma mamario y/o mamografía, son parte fundamental de la evaluación de la paciente y está obligada su realización en todos los casos. En ciertas ocasiones es necesario complementar el estudio del paciente con perfiles hormonales.

La reducción de mamas se realiza generalmente para corregir un problema físico, además de motivos estéticos. Muchas mujeres que se someten a esta intervención están preocupadas por el excesivo volumen de su mama, el cual interfiere con muchas actividades de su vida, y causa molestias físicas como dolor de espalda, de cuello, irritaciones o infecciones por hongos en la piel debajo de la mama (lesiones intertrigo), surcos dolorosos cercanos a los hombros, por estigmas en piel por las cintas sujetadoras del brasier o sostén, producto del gran peso mamario, lo que también puede ocasionar a futuro compresiones de estructuras nerviosas que pasen por dicha región, que hace que la paciente adopte posiciones corporales anormales para compensar el dolor.

La hipertrofia mamaria no solo afecta el aspecto físico o estético de las pacientes, si no que también puede tener repercusión importante a nivel psicológico, en especial cuando aparece después de la pubertad, adolescencia o edades tempranas de la mujer adulta, ocasionando gran complejo, disminución de la autoestima y problemas de sociabilización o capacidad para relacionarse de las chicas con su entorno. Existen diferentes técnicas para reducir el tamaño de la mama, y se escogen en función al tamaño o grado de caída de la mama, edad de la paciente, paridad y necesidad de mantener la posible capacidad para la lactancia materna a futuro. Por lo general, es necesario realizar incisiones alrededor de la aréola, verticales y horizontales en el pliegue o surco submamario, en forma de “T” invertida, lo que va a permitir una adecuada reducción del tejido mamario y que perdure en el tiempo.

Durante los primeros días después de la cirugía las cicatrices en mama tienden a ser rosadas o estar enrojecidas, pero a medida que van ocurriendo todos los fenómenos que acompañan a una cicatrización normal, las cicatrices van cambiando de color y consistencia, tomando un aspecto y color normal o muy parecido a el resto de la piel de la región. Afortunadamente actualmente disponemos de varios métodos como el uso de cremas e incluso la tecnología láser como complemento en algunos casos, para mejorar el aspecto y resultado final de las cicatrices. La intervención se realiza bajo anestesia general, de manera ambulatoria en la gran mayoría de los casos, donde el cirujano extirpa o reseca la piel, glándula mamaria y el exceso de tejido graso, necesarios para obtener una mama más pequeña, firme, acorde con los deseos y expectativas reales del paciente, buscando siempre el equilibrio y armonía entre las mamas y el resto del contorno corporal. En ocasiones cuando existe una acumulación excesiva de tejido graso en las zonas laterales de la mama es necesario combinar la reducción del tejido mamario con una Liposucción, lo que permite mejorar aún más la forma futura de la mama y de los tejidos a su alrededor.

La Mamoplastia Reductora suele estar acompañada de molestias o dolor de leve intensidad durante los primeros días postoperatorios, en conjunto a grados variables de inflamación. La mayoría de estas molestias se controlan bien con medicación prescrita vía oral, y el paciente podrá volver al trabajo o rutina en pocos días, dependiendo de la actividad que realice y de su recuperación. Tras la reducción mamaria puede ser normal tener disminución de la sensibilidad en la mama y/o complejos aréola-pezón; esta situación es generalmente temporal o parcial, excepto en algunas reducciones donde sea necesario la resección de gran cantidad de tejido, en donde puede ser definitiva, aunque afortunadamente este tipo de grandes resecciones están siendo realizadas en la actualidad en muy pocos casos.

La cirugía de reducción mamaria es una técnica segura, siempre y cuando sea realizada por un cirujano plástico calificado, sin embargo, como en cualquier otra operación pueden existir complicaciones asociadas como hematomas o acumulación de sangre en los tejidos, apertura o dehiscencia de las heridas, cicatrices inestéticas, alteraciones de la irrigación y/o vascularización de los tejidos ( puede ocurrir en algunos casos en los que ya hayan sido operadas las mamas, en una o varias oportunidades) o infección.

LASER CENTER DR LINO LINARES
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